Segunda sesión de cine. Sesión Plata.
La segunda jornada del CIMASUB nos invita a sumergirnos en la Sesión Plata, un recorrido por mares de todo el mundo donde la belleza, la denuncia y la emoción se entrelazan bajo la superficie.
Esta sesión reúne obras que conmueven, que cuestionan y que inspiran, revelando cómo el cine submarino puede ser al mismo tiempo arte, testimonio y acto de resistencia. Cada film es una ventana a un océano distinto, pero también a la conciencia colectiva que late en quienes lo habitan y lo protegen.
La travesía comienza con UnWRECKed, de la realizadora británica Bingqian Gao, una obra breve y poderosa que combina imágenes subacuáticas de Dominica, Grecia e Indonesia con una reflexión íntima sobre la transformación. En ella, los pecios —restos de naufragios y ruinas bajo el mar— se convierten en símbolos de resiliencia: lugares donde la vida vuelve a crecer, donde la belleza surge de la destrucción. Gao utiliza el buceo en apnea como metáfora de su propio renacer, y nos recuerda que, incluso bajo el peso del pasado, siempre hay lugar para la luz.
Desde la introspección pasamos a la denuncia directa con Extinction. For a Bowl of Soup, de Hendrik y Claudia Schmitt (Alemania), una de las piezas más contundentes del festival. Filmada en el puerto de Vigo, esta obra documenta la captura masiva de tiburones azules, muchos de ellos juveniles, destinados al comercio de aletas. A través de imágenes que impactan por su crudeza y su belleza formal, el cortometraje lanza un grito por la vida marina y denuncia una práctica aún legal en la Unión Europea. Es cine como herramienta de cambio, un recordatorio de que el arte también puede ser activismo.
La travesía continua con La belleza que aún podemos salvar, de José Ramón Castelló Fortet (Madrid), un viaje visual por las aguas de Florida donde la cámara busca, más que documentar, reconectar. Frente al deterioro de los mares, Castelló ofrece un mensaje de esperanza: todavía queda vida, todavía hay tiempo. Su obra, cargada de lirismo, invita a mirar el océano no solo como un paisaje, sino como un ser que respira, siente y espera nuestra protección.
El viaje continúa hacia el paraíso coralino de Maldivas con Dhangethi – Memories from Alif Dhaal, del coruñés Jorge Martínez Vázquez, galardonado con la Barandilla de Plata en la categoría Musicales. Este cortometraje es una explosión de color y vida, una sinfonía visual donde los tiburones grises, los peces tropicales y los corales se mueven al ritmo de la marea. Filmado con precisión y sensibilidad, Dhangethi celebra la diversidad marina y nos recuerda que, bajo cada ola, se esconde un universo vibrante que aún resiste.
El turno del documental llega con El alga invasora – Rugulopteryx Okamurae, del gaditano Julio Junquera Aparicio, distinguido con una mención especial del jurado por su labor divulgativa. Su obra aborda una amenaza silenciosa que se expande por el Mediterráneo y el Atlántico: un alga invasora que transforma los ecosistemas y amenaza la biodiversidad local. Junquera nos enfrenta a un problema real, palpable, que afecta a nuestras costas y cuya solución depende, en parte, de nuestra conciencia y acción.
Con Un cuento del mar, del tinerfeño El Farandulero, la sesión adopta un tono híbrido, entre el relato personal, la denuncia y la poesía visual. Ganador de la Barandilla de Plata en la categoría de Cortometrajes, este trabajo relata una travesía por el archipiélago canario y las Maldivas, entre la fascinación por la naturaleza y la crítica al poder. Es una historia contada con libertad creativa y valentía, donde el mar se convierte en escenario y espejo de la verdad.
Y para cerrar la noche, llega The Island of Giants, del portugués Nuno Sá, ganador de la Barandilla de Plata en la categoría Documentales. Con una duración de 50 minutos, esta obra monumental nos traslada al archipiélago de las Azores, donde un equipo de científicos y pescadores se encuentra con una población desconocida de tiburones ballena. El resultado es una mezcla de ciencia y aventura, una historia de descubrimiento que amplía nuestra comprensión de la vida marina y nos recuerda que aún hay misterios por desvelar bajo las aguas del Atlántico.
La Sesión Plata del CIMASUB será, sin duda, una velada de contrastes: de la belleza a la denuncia, de la emoción íntima al descubrimiento científico. Una oportunidad para contemplar el océano en todas sus dimensiones —como refugio, como espejo y como advertencia— y para reafirmar el vínculo profundo que une al ser humano con el mar.



